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El mtodo yakuza de Tokyo Vice: puo de hierro en guante de seda


“Nueve de cada diez veces, la realidad es mucho ms interesante y sorprendente que lo que pueda imaginar cualquier guionista perezoso”, dice Jake Adelstein por videoconferencia desde su domicilio en Tokio, un piso con aspecto de casa tradicional japonesa, futn en el suelo y paredes de papel incluidas. El autor de Tokyo Vice (Ed. Pennsula), libro en el que se basa la serie homnima recin llegada a HBO Max, habla con conocimiento de causa, ya que su propia biografa parece el producto de la imaginacin de un guionista, en su caso, todo lo contrario a perezoso.

Su fascinante historia es la de un chico judo de Misuri, fan del punk y aprendiz de krate, que acab ejerciendo como primer periodista de investigacin extranjero en el Yomiuri Shimbun, el peridico de mayor tirada no slo de Japn, sino del mundo. En sus aos como reportero empotrado en la polica antivicio, Adelstein plant cara a base de exclusivas al peor enemigo que puedes tener en Japn, la yakuza. El siniestro entramado de organizaciones criminales que domina la prostitucin, el juego y los prstamos ilegales en el pas asitico ha perdido msculo e influencia en los ltimos aos, pero tambin ha sabido legalizar muchos de sus negocios. Mientras, tambin conserva oscuros lazos con los partidos polticos japoneses, los mismos que Adelstein no se ha cansado de denunciar aunque eso le haya costado varias amenazas de muerte y vivir durante aos bajo la proteccin de la polica y el FBI.

El asesinato de la snack-mama de Chichibu, los asesinatos en serie de compradores de perros en Saitama, la desaparicin de Lucie Blackman… Muchos de los casos que Adelstein investig para el Yomiuri Shimbun y que recoge en su libro podran ser, por s solos, el inicio de una saga de novelas negras o el punto de partida de una serie de varias temporadas. Sin embargo, la serie de ocho captulos de HBO, con Ansel Elgort interpretando a un Adelstein ficticio, se centra en esos primeros pasos del reportero en los aos 90, con Michael Mann sentando las bases estticas de la serie como director del primer episodio. He estado muy involucrado en el desarrollo de la serie, mucho ms de lo que pens en un principio.

Ansel Elgort, protagonista de Tokyo Vice
Ansel Elgort, protagonista de Tokyo Vice.AP

Lo que narra no es exactamente lo que est en el libro, pero es plausible, cuadra con el momento, el escenario y los personajes, cuenta el periodista, que ahora ejerce como freelance para medios como The Daily Beast. Su mxima preocupacin? Que lo que aparezca en pantalla sea lo ms verosmil y realista posible, desde los dilogos hasta las localizaciones. “Mientras encaje con el Tokio que yo conoc, y de eso se han asegurado desde la direccin artstica, todo me parece bien”.

Como experto en la yakuza, Adelstein insiste en que uno de los recursos ms tiles del entramado criminal para aadir un aura de romanticismo a su actividad delictiva ha sido, precisamente, utilizar la cultura popular en su beneficio. En los viejos tiempos, el cine fue muy influyente en ese sentido, subraya. “Ahora, la media de edad de los yakuza es de 50 aos, pero antes las pelculas, los fanzines y los cmics en torno al crimen organizado jugaron un papel decisivo a la hora de mostrarlo como algo atractivo para la gente joven. Hace diez aos podas ir al supermercado y comprar este tipo de cmics, en los que los yakuzas eran los hroes y los policas los villanos. Funcionaba como una herramienta de reclutamiento muy eficaz”.

Si en los aos 50 productoras como Toei hicieron su agosto con cientos de pelculas de bajo presupuesto que glorificaban a los yakuzas como herederos de los cdigos de honor de los samuris, en los 60 se dio un paso ms: Noboru Ando, jefe de su propia familia criminal (Ando-gumi), fue reclutado por otra productora, Shochiku, para protagonizar varias pelculas y se convirti en todo un icono del gnero, aprovechando sus experiencias personales para retratar de manera ms certera a sus personajes.

“En japons, la nica diferencia entre yakuza y yakusha [que significa actor] es un solo carcter. Todos los yakuzas tienen que ser actores para sobrevivir”, lleg a decir Ando en su da. “Muchos de los actores que salan en esas pelculas pertenecan a agencias de talentos dirigidas por la yakuza, como Burning Productions”, seala Adelstein. Tampoco hace falta cavar muy profundo, las conexiones son evidentes: Ikuo Suho, actual CEO de Burning Productions, trabaj durante aos como chfer para uno de los jefes de la tercera organizacin criminal ms importante de Japn.

Es un modus operandi habitual. Yoshimoto Kogyo, conglomerado empresarial de donde proceden la mayora de los cmicos japoneses actuales, fue fundada cuando la agencia de talentos y divisin de entretenimiento de la Yamaguchi-gumi, el clan yakuza ms importante del pas, fue clausurada por la polica. “La mujer del oyabun (jefe de un clan yakuza) compr la mayor parte de las acciones de la agencia, y durante muchos aos la utiliz para controlar buena parte del negocio del entretenimiento en Japn“.

En esa poca los yakuza todava eran considerados como glamurosos, as que cuando el lder de la Yamaguchi-gumi visit el set de rodaje de su propio biopic, lo nico que recibi fue aplausos. Tadamasa Goto, enemigo ntimo de Adelstein despus de que este revelara que haba recibido un transplante de hgado de manera irregular en Estados Unidos, no tuvo tanta suerte produciendo la pelcula hagiogrfica sobre su vida, Gudai. “No ha podido estrenarla en ningn lado, ni tampoco se ha distribuido de momento en DVD. As que estos tipos tienen poder, pero tambin encuentran muchas trabas. Los tiempos han cambiado”, sentencia el autor de Tokyo Vice, que ahora mismo trabaja en su secuela, Tokyo Private Eye.

Despus de tantos aos en el ojo del huracn, jugndose el tipo frente a los criminales ms despiadados del pas y enterrando su vida personal para proseguir su trayectoria como periodista de investigacin, Adelstein se considera un hombre nuevo desde 2017, cuando se orden como monje budista. “Ha cambiado mi vida por completo”.

Hay un pequeo templo en Tokio, en el que viva cuando era estudiante, al que voy para ayudar en las ceremonias y cosas as. Y luego hay diez grandes preceptos que debes guardar, que incluyen no mentir, no matar, no robar, no criticar a otras personas… “Esto ltimo es algo que, como periodista, es prcticamente imposible, no crees? Mi maestro zen dice que si escribes la verdad no puede considerarse una crtica, as que por ah me libro. Tampoco puedes involucrarte en conductas sexuales inapropiadas, lo cual es muy amplio, especialmente en Japn, ni beber alcohol, porque la bebida nubla tu juicio. No he vuelto a beber desde 2017, tampoco fumo… as que solo me queda un vicio. Por suerte para m, en el budismo el sexo no es pecado!”, declara antes de soltar una gran risotada y decir sayonara.

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