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Sánchez se disculpó con Feijóo por el giro en Marruecos y desde Génova lamentan que mantenga la “política económica de Podemos”


La política fiscal, el punto en que Alberto Núñez Feijóo había depositado mayor interés en su primera visitar a Moncloa como líder de la oposición, solo ocupó los 10 últimos minutos de una reunión de tres horas, según fuentes conocedoras del encuentro. Pedro Sánchez y Feijóo comenzaron abordando el agitado tablero internacional, sobre todo las consecuencias de la guerra de Ucrania y el giro en las relaciones con Marruecos. Una posición fuertemente criticada por todo el arco parlamentario por cuyo proceder, sin aviso previo a la oposición ni a los socios de Gobierno, se “disculpó” el presidente del Gobierno con el nuevo líder de la oposición, aseguran fuentes próximas al presidente del PP.

Sánchez abandonó el encuentro “con más incógnitas que certezas”, según declaró en una conversación informal con los periodistas en el avión que le llevaría a Marruecos. Desde el otro lado de la mesa consideran “una lástima” que se encontraran a un “Gobierno muy centrado en nombramientos y muy poco en personas”. La intención del todavía presidente de la Xunta de Galicia, pese a ello, sigue siendo la de “discrepar, pero de forma razonada”. Aportar “un plus de sosiego y serenidad a la política española”.

No se puede decir, de hecho, que la exposición de Feijóo, habida cuenta de las contundentes críticas al Ejecutivo en materia económica y en el giro unilateral en Marruecos y el Sáhara Occidental, fuera faltona. Tampoco la réplica de la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, que consideró “fructífera” la reunión. Ambos lados se congratularon de los términos amistosos que imperaron en la reunión. “El contador a cero”, ilustró el gallego, desmarcándose de su predecesor. “He visto más receptivo a Feijóo que a Pablo Casado”, diría después Sánchez en el avión. 

Aunque por “muy cordial” que fuera el ambiente, nadie materializó alguna de sus pretensiones económicas. La sociedad no se beneficiará todavía del inicio de un nuevo talante entre el Gobierno y la oposición. “Va a mantener la misma política económica de Podemos, no por obligación parlamentaria sino por la convicción personal del presidente”, sostienen desde Génova, después de no encontrar el plácet de Sánchez en ninguna de las medidas económicas propuestas. “Buscábamos el acuerdo entre el Pedro Sánchez de hoy y el de hace un mes”, ironizan fuentes populares, en relación a los acuerdos incumplidos de La Palma. El presidente del Gobierno solo “escuchará” la propuesta del PP de dedicar un 7% de los fondos europeos -unos 4.900 millones de euros- para deducciones fiscales que ahorren en burocracia su aplicación.

Para el PP era básico que el decreto incluyese nuevas bajadas de impuestos, más allá de las que ya se han hecho al sector de la luz que costarán a las arcas públicas alrededor de 12.000 millones de euros. No obstante, Sánchez asegura que “ningún país” de la Unión Europea ha llevado a cabo bajadas impositivas generales, sino que están llevando a cabo “ayudas directas y selectivas”. “Tendrán que explicar si se quedan con Vox en el ‘no”, declaró.

En el encuentro, Sánchez pidió a Feijóo que el PP no cumpla con lo pactado con Vox en Castilla y León con respecto a la nueva ley de violencia intrafamiliar, al considerar que una norma así “desvirtúa” el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, aunque el todavía presidente gallego negó que esto ocurra. En una entrevista posterior en TVE, el líder popular pidió no tener “prejuicios” sobre la futura norma de violencia intrafamiliar, de la que dijo que esperará a ver el contenido.

Eso sí, Sánchez afirma que vio “incómodo” a Feijóo cuando ambos hablaron de esa ley y aseguró que si el PP tiene alguna estrategia contra Vox, el líder popular “no se la ha contado”. Desde Génova restan importancia a este punto y sostienen que el PSOE “usa la palabra Vox como comodín”.

Filtración de los 11 puntos

El jueves amaneció con una portada de El País que titulaba con la propuesta de Sánchez a Feijóo de “un pacto de Estado con 11 puntos”. Una filtración que causó un malestar hondo en el presidente del PP y su equipo. “Es una forma de entender la política”, deslizan. “Una descortesía impropia”.

Se trataba de un un dossier de 13 páginas con el objetivo de “reconstruir los consensos básicos con el principal partido de la oposición y reducir la crispación estéril que ha caracterizado la política española en los últimos tres años”. Durante la comparecencia, el presidente gallego no ha apelado a este hecho pero sí ha pedido que por “rápido y eficiente” se dote al próximo encuentro de orden del día.

A pesar de todo, sí hubo algún acuerdo. “Retomaremos las conversaciones”. La primera visita de Feijóo como líder de la oposición a la Moncloa se saldó con un pacto de tres palabras. Una voluntad todavía abstracta de renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) cuya escueta formulación ha sido respetada tanto por el presidente del PP, en la rueda de prensa posterior al encuentro de este jueves en la Moncloa, como Sánchez. Tres palabras de diferencia favorable, eso sí, respecto a la primera visita de Pablo Casado a la Moncloa el 3 de agosto de 2018.

También dos compromisos de menor calado: la modificación del artículo 49 de la Constitución para cambiar el término peyorativo “disminuidos” por el de “discapacitados” y el acuerdo “muy avanzado” en torno al voto rogado



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