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F1: Gran fiesta en Ferrari: mucha broma de Leclerc, pero Sainz quiere ms


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“Ha sido mi fin de semana ms complicado desde que llegu”, admite el madrileo, a punto de concretar su renovacin.

Leclerc y Sainz, con el equipo Ferrari, en el paddock de Sakhir.
Leclerc y Sainz, con el equipo Ferrari, en el paddock de Sakhir.AP

“Hemos pasado tres aos muy duros, as que los muchachos lo merecen todo”. Este comentario, en boca de un destacado miembro de Ferrari, pona el cierre a las escenas de euforia vividas a ltima hora de ayer en el hospitality rojo. Entre latas de refrescos y vasos con champn, medio centenar de ingenieros y mecnicos se apretujaba en tropel para inmortalizar el momento. “Bravissimo, Charles!”, gritaron a Leclerc, depositario de decenas de abrazos. “Ottimo lavoro, Carlos!”, espetaron a Sainz, bastante ms comedido en el gesto. Dirase que hasta algo contrariado.

Sobraban las razones para la euforia tras el doblete, con el que el equipo del Cavallino confirm lo apuntado durante la pretemporada. El mejor arranque de Mundial en 12 aos, desde aquel GP de Bahrein 2010, cuando Fernando Alonso y Felipe Massa rociaron en el podio a Lewis Hamilton. Curiosamante, el britnico repiti ayer y tanta euforia debi de intuir que incluso solicit permiso a Leclerc para alzarle a hombros. Amablemente, el monegasco deneg. Metros ms abajo, al comps del himno italiano, un operario de Mattia Binotto ondeaba la bandera tricolore.

Ya en ese momento, valga la reiteracin, a Sainz le pareca faltar algo.

“Nos preocupara ms el conformismo. Carlos, como cualquier piloto, quiere ganar a su compaero”, deslizaban ayer quienes mejor le conocen. Como referencia ms cercana, el pasado campeonato, cuando aventaj a Leclerc en la clasificacin (164,5-159). Ese golpe moral an escuece al ex piloto de Sauber. Y nadie debe llevarse a engao. Bajo esas trazas de buen chico, Charles esconde una combatividad extrema.

“Casi les da un infarto”

Como muestra, su exhibicin de ayer, con el grand-chelem de victoria-pole-vuelta rpida (1:34.570), ms la obligada distincin del voto popular. Un fin de semana perfecto para quitarse la amargura de 2019. Entonces, una avera le dej tirado cuando cabalgaba sin oposicin hacia la victoria. Quiz aquello an rondaba su cabeza durante las ltimas vueltas de ayer, aunque l lo exorcizase a su manera. “Les gast una broma por la radio, diciendo que haba sentido algo extrao en el motor. Casi les da un infarto”, confes ante los micrfonos.

Sainz, con el SF-75, durante la carrera del domingo en Sakhir.
Sainz, con el SF-75, durante la carrera del domingo en Sakhir.EFE

Alguno se lo recordara despus, entre risas y abrazos, an con el impacto emocional de sus espectaculares adelantamientos sobre Max Verstappen. Era la primera victoria de Ferrari tras 46 carreras en barbecho. Binotto, escoltado por su director deportivo, Laurent Mekies, recibi el cario de dos ilustres de Maranello, como Jean Alesi y Gerhard Berger. “Nunca he dudado de este equipo, pese a que muchos s lo hicieron”, ratific Binotto. Dentro del garaje, claro que le agradecen la confianza, porque su apuesta continuista nunca fue norma en la historia de Ferrari.

Binotto, cuyo prestigio como ingeniero jams admiti reproche, ha debido adaptarse a las exigencias, casi de tinte poltico, que implica el timn de la Scuderia. Entre sus asuntos ms urgentes destaca la renovacin de Sainz, que l mismo dio ayer casi por finiquitada. “Queda redactarlo, pero podemos decir que hay acuerdo”, adelant el jefe, sin especificar la duracin del contrato. El tira y afloja de las ltimas semanas termin ayer entre achuchones con Sainz padre. Porque pocos como el bicampen mundial de rallies para hacerse respetar en esos trances.

“Mi fin de semana ms complicado”

A falta de hora y media para el pitido inicial en el Bernabu, el socio de honor del Real Madrid ya masticaba los nervios del clsico, mientras Isabel, la novia de su hijo, apuraba la logstica del prximo desplazamiento. Sin tiempo material para las celebraciones, el mircoles aguarda el vuelo hacia Jeddah, una pista donde Sainz se sinti muy cmodo hace apenas cuatro meses, pese a su feo error durante la Q2. Aunque ahora mismo, ningn objetivo tan primordial como la mejora de sus sensaciones al volante.

“He sufrido desde las tres sesiones libres. Nunca haba estado tan lejos de Charles durante unos entrenamientos”, admiti Carlos durante la rueda de prensa oficial. “Ha sido mi fin de semana ms complicado desde que llegu a Ferrari”, agreg, con cierto trauma por esos neumticos usados que apenas pudo meter en cintura durante la carrera. De modo que, mientras Leclerc an era zarandeado, Sainz terminara abandonando la escena por una puerta lateral.

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