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La escalofriante posibilidad de que Antonio Angls apareciese maana con sus crmenes prescritos


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Los agentes de la Polica Cientfica flipan en colores. La huella hallada en una gasolinera de Madrid los lleva no a una persona, sino al imaginario colectivo de Espaa, a la encarnacin ms absoluta del mal: pertenece a Antonio Angls, el mtico asesino, 30 aos antes, en 1992, de las nias de Alcsser.

El hombre que mat y viol a Mriam, Toi y Desir, que las tortur con una vileza y un ensaamiento inconcebibles. El dispositivo se prepara a la carrera, y tambin la detencin. Treinta aos despus de aquel horror televisado, de aquella catarsis multitudinaria, Angls vive en Madrid bajo la identidad de un empresario mexicano. Tiene mujer e hijos. Ya no es aquel delincuente de poca monta con tendencias asesinas y atiborrado de Rohypnol.

Es un tipo bien peinado, que habla ingls y se hace la manicura. Mide sus palabras. Tiene un abogado atildado. Veranea en Ibiza.

Todo lo anterior es obviamente falso. Slo ha sucedido en la cabeza de Santiago Daz (Madrid, 1971), guionista de TV (600 episodios a sus espaldas, este ao estrenar en TVE Fuerza de paz), y escritor de novela negra desde 2018.

Con la pretensin de trasladar el tan exitoso true crime televisivo a la novela, Daz tom a Angls en su ltimo trance conocido, cuando se tir al mar desde el buque City of Plymouth frente a Dubln en su alocada huida, y le dio una nueva vida en la novela Las otras nias (Reservoir Books), que llega ahora a las libreras.

La hiptesis ms extendida es que Angls muri en el intento de llegar a las costas irlandesas, pero Daz ha querido responder a la ucrnica pregunta: “Y si este to no se muri y anda por ah? Dnde estara y qu habra sido de l?.

El autor puso en marcha su imaginacin: el mar expuls a Angls hacia la costa, pudo esconderse en un casern abandonado y huir en la bodega de un avin rumbo a Noruega. All fue atropellado por error por un anciano que lo acogi en su casa, en medio del campo. Superado el mono por la falta de Rohypnol, su droga favorita, y aprendiendo rpidamente ingls y dedicado a las tareas del campo, el criminal nmero uno de Espaa se cre una nueva identidad. Logr limpiarse, resetearse.

Sin embargo, la cabra tira al monte y el monstruo le sigui latiendo dentro: cada vez que se cruzaba una nia indefensa, en un periplo que lo llevara por toda Amrica y de vuelta a Espaa, las ruedas de la sangre giraban de nuevo y la droga del asesino psicoptico, el anhelo de control absoluto sobre la vida ajena, volva a correrle por las venas.

Hay que tener en cuenta que Angls no era ningn idiota, explica Daz. Desde que tena 12 o 13 aos lideraba las bandas de delincuentes en las que estaba, era el que llevaba la voz cantante y los dems hacan lo que l deca. Trabajaba, entre otras muchas cosas, de camello y vena de una familia muy desestructurada, pero no fumaba ni beba ni se drogaba. Lo nico que s haca era tomar rohypnoles, bastantes al da, pero era un to mucho ms inteligente que los chorizos de poca monta que tena alrededor.

Agarrado a ello ha construido Daz al Antonio Angls de 30 aos despus, un psicpata a veces ms parecido al Patrick Bateman de American psycho que al macarra sanguinario de Catarroja, el producto ms horriblemente depurado de un entorno social degradado.

Me interesaba esa transicin para mi ficcin, construir otro Angls… Que no fuera tan otro, cuenta. Porque, al final, este Angls ficticio necesitaba seguir matando, necesitaba a Las otras nias que ira dejando por el camino.

En este punto del texto irrumpe por fuerza la realidad. Cuenta Daz cmo la Polica Nacional, la de verdad, no la de dentro de su cabeza, dej de pinchar los telfonos de los Angls en 2009. La juez que lleva la instruccin dio orden de que eso se dejara de hacer en 2009, 17 aos despus del crimen. La Polica siempre pens que si Angls segua vivo, contactara en algn momento con su familia, pero eso no lleg a suceder. Su hermana Kelly, que vivi durante aos en Estados Unidos, recibi all una serie de llamadas extraas que en algn momento hicieron creer a los investigadores que podra ser Antonio, pero se demostr que no era as.

La finalizacin de estos pinchazos viene a cuento por el escenario que podra tener lugar si hoy, 30 aos despus del asesinato de las cras, Angls fuera de pronto localizado y detenido.

Segn el Cdigo Penal, sus crmenes habran prescrito, por haber pasado ms de 20 aos desde los hechos (s, en efecto: no se le podra imputar ni una de las terribles perreras a que someti a las jvenes). Sin embargo, los abogados de las familias de las vctimas sostendran, porque as lo han hecho durante este tiempo, que la prescripcin finaliza en 2029, 20 aos despus de las ltimas pesquisas realizadas.

Como el propio Daz admite que esta ltima hiptesis es jurdicamente descabellada -el Supremo o Europa acabaran dndole la razn a Angls y diran que ya no se le puede acusar de nada-, los detectives de su ficcin siguen un interesante camino viceversa: en vez de tener unas vctimas y buscar al asesino, cogen al psicpata e intentan rehacer su camino para desenterrar los seguros cadveres que ha dejado a su paso… Cadveres recientes por los que s se le podran imputar delitos que le llevaran a la crcel.

Esa es una idea que me apeteca mucho: construir casos al revs, de atrs adelante, cuenta Daz.

As, de vuelta al interior de sus meninges, tenemos husmeando en el pasado de este inesperado Angls a la inspectora Indira Ramos, el vehculo construido por Daz para pasear al lector por sus pginas (y tambin por las de su anterior novela, El buen padre).

Y ah, en torno a Ramos, ha colocado el autor sus cachivaches narrativos, ya completamente ficticios: la mujer tiene trastorno obsesivo compulsivo, necesita imperiosamente que todo est absolutamente limpio y ordenado a su alrededor, y adems tuvo una hija inesperada y secreta con su partenaire investigador, el subinspector Ivn Moreno. Ya de paso, estuvo a punto de casarse hace aos con el que ahora resulta que es el abogado de Angls, Alejandro Rivero. Los para darle salsa al tema.

Llegados a este prrafo la pregunta cae por su peso: nos cabe ms novela negra? De verdad hay mercado para, cada ao, una nueva hornada de investigadores policiales cada uno con sus manas y atrezzos? No podramos identificar aqu una inflacin semejante a la del precio de la electricidad?

Bueno, se re Santiago Daz, yo es que consumo mucha novela negra, me gusta mucho y creo que hay mucho sitio para todos. Adems, en los ltimos aos hemos llegado aqu los guionistas de TV, que la hacemos muy, muy rpida, con captulos cortos que siempre te hacen leer un poco ms. Creo que hemos trado algo nuevo. Pero s, no se puede negar que cada vez es ms difcil hacer algo diferente en la novela negra. El dinamismo es, cierto, un de los valores primordiales de esta, digamos, fast novel que no se anda por las ramas y va directa al turrn de la accin, sin prolegmenos ni magreos.

A Daz, sin demasiadas sutilezas ni pretensiones de estilo, le interesaba meterse en la cabeza de Antonio Angls, ponerse en su piel, subir con l la escalera del crimen desde sus primeras pulsiones: l ya haba pasado por la crcel por haber violado y casi matado a otra chica a la que haba hecho muchas cosas que luego perfeccion, por decirlo as, con las nias de Alcsser.

El asesino de Catarroja, en efecto, realiz un ensayo general poco antes de su eclosin como terrorfico icono popular: en 1990, secuestr, encaden, golpe y pinch a una mujer, de nombre Nuria Pera, de 20 aos, que, aparentemente, le habra robado unos gramos de herona. La mujer no acab como Mriam, Toi y Desir de milagro gracias a la intervencin de un hermano y de la madre de Angls. Sin embargo, pese la condena, el sistema crey que Angls era reinsertable y le dio una oportunidad en forma de permiso de seis das el 5 de marzo de 1992.

El entonces protoasesino la aprovech. Jams regres a Picassent, y estaba en busca y captura cuando dej una cuerda, preparando el escenario para sus crmenes, en el chamizo de La Romana, en un monte perdido, muy cerca de la presa de Tous, tonteando ya con su fantasa: hacerse con varias chicas muy jvenes y usarlas hasta la muerte.

l ya saba lo que quera, claramente, explica Daz, que ha reconstruido los hechos reales del libro a partir de las declaraciones Miguel Ricart, secuaz de Angls aquella terrible noche, y de los informes policiales y judiciales. La huida de su casa de Catarroja, cuando salt cinco metros desde su ventana descolgndose con una sbana, est contada tal cual. Slo he tenido que rellenar cmo lleg desde Cuenca, donde lo vio un hombre, hasta Lisboa, donde embarc a Dubln.

Como vamos de hiptesis, lancemos una: y si la familia de Angls se querella contra Daz por inventarse su vida? Eso no va a pasar, ellos lo han repudiado y se han desentendido de l. Por eso, en el libro apenas los muestro. No, aqu lo nico que s podra pasar es que l mismo me denunciara… Pero si fuera as sera porque habra aparecido y tendra problemas ms importantes que mi libro.

Daz no se ha puesto en contacto con las familias de las nias ni antes, ni durante, ni despus de la coccin del libro, pero le consta que varias de ellas mantienen investigaciones abiertas cada vez que reciben un aviso de que se ha visto a alguien parecido a Angls en Suecia o en Amrica… Debe de ser un desgaste tremendo. Una cosa no obstante es segura: en todo lo que tiene que ver con Alcsser, la realidad siempre, en todo caso, superar a la ficcin.

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