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la cantera de Estudiantes, deslocalizada y al raso



Madrid, 6 ene (EFE).- Cerca de 2.000 jugadores de la cantera de Movistar Estudiantes y unos 1.500 alumnos del instituto Ramiro de Maeztu, centro público de Madrid, se entrenan, juegan partidos de competiciones oficiales y reciben clases de educación física al aire libre y en instalaciones prestadas desde que hace un año el temporal Filomena se llevó por delante ‘La Nevera’, cancha emblemática de la historia del baloncesto español ubicada en el recinto colegial. Durante la noche del 9 al 10 de enero de 2021 el techo del pabellón se vino abajo por el peso de la nieve.

Doce meses después los trabajos de reconstrucción no han comenzado y ni el club ni el instituto conocen la fecha en que volverán a contar con otra cancha cubierta. La Comunidad de Madrid prometió entonces su “demolición inmediata” y su “reconstrucción lo antes posible”. Lo primero se llevó a cabo apenas dos semanas después del derrumbe; de lo segundo no hay noticias. La gestión de los entrenamientos de los equipos del Movistar Estudiantes se ha convertido desde entonces en “un caos”, aseguró a Efe el responsable de la cantera del club, Pablo Borrás. El Polideportivo Magariños, las canchas exteriores del Ramiro y varias pistas cedidas o alquiladas en otros colegios, en la Universidad Complutense, en la Caja Mágica o en el Canal de Isabel II son algunas de las instalaciones por las que se reparten los equipos de las distintas categorías. Una “deslocalización” contraria al espíritu de cantera.

“En ‘La Nevera’ entrenábamos de tres a once y media, en dos pistas transversales de lunes a viernes. Más luego todos los partidos, de 9 a 20.30, doce partidos los sábados y seis los domingos. Encajar ahora todo eso sin tener un pabellón cubierto es una locura”, destacó Borrás. Jugar la ida y la vuelta de las competiciones fuera de casa o tener que cambiar la hora y la fecha de los entrenamientos en el último momento son otros inconvenientes a los que deben hacer frente día a día. “Si en un pabellón hay exámenes o es un puesto de vacunación, hay que sacar a los equipos”, mencionó Borrás como ejemplo. “Los damnificados son los chavales y sus familias. A veces les tenemos que avisar de hoy para hoy de un cambio de entrenamiento. Esta temporada es más estable que la pasada, pero dependemos de mucha gente”. Además, en algunas canchas de las que emplean no hay gradas, “así que por el protocolo covid los padres no pueden ver ni los entrenamientos ni los partidos de sus hijos”.

“Todos los de la cantera teníamos clara este año nuestra carta a los Reyes Magos: que empiecen las obras”, subrayó el responsable de una de las escuelas de formación más importantes del deporte español. El primer equipo masculino arrimó el hombro desde el primer momento para ayudar a las categorías inferiores. El técnico ‘Jota’ Cuspinera, que se formó como entrenador en ‘La Nevera’ y dirigió la cantera entre 1998 y 2003, eliminó los entrenamientos vespertinos para dejar libre el Magariños para otros jugadores. “Antes, cuando llovía, los que entrenaban en el exterior se pasaban a las canchas laterales de ‘La Nevera’. Ahora, no pueden. Cuando llegué, el año pasado, hacía poco tiempo que había pasado lo de Filomena. El primer equipo entrenaba mañana y tarde y cuando me contaron cómo estaba la situación quité de mi cabeza los entrenamientos de por la tarde”, indicó. “Los equipos de cantera entrenan en franjas de hora y cuarto o de hora y media. Con un entrenamiento del primer equipo te estás cargando dos franjas. Así que la decisión fue, en la medida de lo posible, entrenar siempre por la mañana y desbloquear las tardes para la cantera. Ahora hay dos equipos por franja horaria entrenando en el Magariños cada tarde”, concretó el entrenador, que vivió “de todo” en ‘La Nevera’.

“Desde los 18 a los 35 años estuve allí ininterrumpidamente. No era una gran cancha, pero hay un componente sentimental difícil de soslayar”, admitió. “Tenía una cancha principal y dos laterales, así que cada tarde hay entre ocho y diez equipos que no pueden entrenar bajo techo en el Ramiro”. “La fórmula no es fácil. Intentamos tener una cancha fija para cada equipo, pero cada semana hay que hacer cambios. Es mortal de necesidad”, aseguró. “El deseo de todos es que ‘La Nevera’ se vuelva a levantar como pabellón, con dos canchas laterales y una central, para que el Ramiro vuelva a utilizarla para sus clases de educación física y Estudiantes para su cantera. Es una cancha histórica. La reconstrucción tiene que ponerse en marcha. Sé que hay prioridades”, matizó el entrenador, “pero no deja de ser la instalación de un instituto público que se ha caído y no se ha repuesto”.

LA HISTORIA DE LA NEVERA

‘La Nevera’ fue la sede del primer equipo de Estudiantes entre 1957 y 1971. En un principio las ventanas del techo estaba abiertas y el frío que se colaba por aquellos huecos puso el sobrenombre a la instalación. Como ‘La Nevera’ se quedó para siempre, pese a que en una reforma posterior se cerraron las ventanas y la temperatura interior mejoró algo, no mucho. El presidente del Movistar Estudiantes, Fernando Galindo, aún celebra un año después que el colapso del techo “ocurriera un sábado por la noche”. “Era una instalación muy vetusta, que no reunía las condiciones, pero allí nos arreglábamos”. La reconstrucción, admitió, “está muy paralizada”. “Los ritmos de las administraciones públicas son tremendos. Hubo mucho interés en principio, porque era una instalación emblemática en Madrid y en toda España, que usábamos tanto el club como el instituto”, recordó. Al pensar en la reconstrucción, el club y el instituto quieren aprovechar “para hacer dos pabellones cruzados” y eso “requiere ganar unos metros y modificar la edificabilidad, así que”, añadió, “entre pitos y flautas aún no se ha empezado. Hay que hacer un proyecto sacarlo a concurso… y con los 1,7 millones que se presupuestaron no se hace nada. No es dinero suficiente para tener una instalación de hoy”. “La dispersión de la cantera es tremenda y Estudiantes sin la cantera no es nada”, dijo el presidente. “Es un hándicap tremendo, la dificultad organizativa es mucha”.

Galindo desea que la nueva instalación se convierta en una prioridad para las administraciones locales. El Ramiro de Maeztu es responsabilidad de la Comunidad de Madrid, como todos los centros educativos públicos de la región, pero el mantenimiento de las instalaciones corresponde al Ayuntamiento de la capital. “Buscamos que las instituciones de Madrid nos echen una mano. Al menos en igualdad de condiciones que a otros clubes. Hubo celeridad para derribar todo aquello, faltaría más, pero la reconstrucción se demora”, insistió. “La edificabilidad, al querer ganar unos metros para hacer dos pistas, requiere modificarse”, recordó Galindo, a quien nadie le ha concretado plazos. “Espero que esté en un año. No me quiero resignar a otra cosa”, dijo el presidente, que destacó la “muy estrecha colaboración con el instituto” para “un proyecto que es común”. Así lo corroboró Jesús Almaraz, director del Ramiro de Maeztu, unido a Estudiantes por un convenio de colaboración. Los alumnos del centro ocupaban ‘La Nevera’ hasta las tres de la tarde, cuando daban el relevo a los jugadores de baloncesto. “Somos un centro muy grande y necesitamos varias instalaciones cubiertas para nuestras clases de educación física”, dijo el director. “Tenemos otro gimnasio muy pequeño, más el Magariños que compartimos con Estudiantes”.

Los alumnos “aprovechan otros espacios interiores o corren al aire libre en el recinto del instituto, pero las clases no se pueden desarrollar de manera correcta”, aseguró Almaraz. “Sin contar con que en ‘La Nevera’ se llevaban a cabo otras actividades, como ferias relacionadas con la educación”. “Son 1.500 alumnos, todos con clase de Educación Física excepto los de 2º de Bachillerato. Además, muchos de nuestros alumnos son jugadores de Estudiantes y por las tardes se ven perjudicados en sus entrenamientos”, resumió. El Consejo Escolar del centro elaboró en noviembre un documento para la Comunidad “preguntado por cómo estaba el tema”. “Se trasladó a la Dirección General de Infraestructuras y no sabemos nada”. “No será fácil”, reconoció el responsable educativo. “Hay que hacer el proyecto, tener los permisos, luego está la parte económica… No sé cuál es el problema, pero ya se cumple un año. A ver los Reyes…”. Las consultas formuladas por Efe al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid sobre los planes de reconstrucción de ‘La Nevera’ fueron canalizadas hacia la Consejería de Educación del gobierno regional. Fuentes de este departamento indicaron que “se está redactando el plan especial, ya que al tratarse de una zona protegida hay que adecuar las volumetrías al nuevo edificio”. “Tras la tramitación de la modificación urbanística”, explicaron, “se redacta el proyecto y se licitará”. Las mismas fuentes, que no hablaron de plazos, confirmaron que “se prevé hacer una ‘nevera’ un poco más grande que la anterior y unos espacios complementarios para el instituto”. También, añadieron, se mejorará “la accesibilidad de la zona”. Natalia Arriaga





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